De pequeños, la espontaneidad signa nuestras vidas. La libertad de acción, el desconocimiento de límites, la falta de miedo, la curiosidad, la risa franca, el instinto "en exploración", el querer saber y hacerlo todo porque nos sabemos capaces de hacerlo, los ojos achinados al máximo en rebelde picardía y hasta el “hacer el ridículo” dibujan nuestros pasos y mantienen abiertas todas nuestras opciones. Siempre que regresemos allí, alguna puerta o ventana se abrirá frente a nosotros.
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De verdades y valores... "A pesar de la espesa niebla de la desconfianza - que nos asfixia a todos por igual- me quito hoy esta coraza que ya cansa y me busco en mi espejo, cual ritual A veces me reconozco en ese otro que me devuelve sonrisas sin parar que me anima a olvidar el rato y a ver, en perspectiva, la imagen global Y, sí, me mantengo en movimiento, en búsqueda de respuestas, de valores, de principios, de otros seres que den muestras que no hay imposibles ni recetas que impidan que una misión sea una meta que se respire felicidad en cada aliento que se acepte cada gesto como cierto...".
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