miércoles, diciembre 13, 2006

Señor, hazme un instrumento de tu paz.
Donde haya odio, siembre amor;
donde haya injuria, lleve el perdón;
donde haya dudas, lleve la fe;
donde haya tristeza, lleve alegría;
donde haya desaliento, lleve esperanza;
donde haya sombras, lleve luz.
¡Oh, Maestro! Que no busque tanto
Ser consolado como consolar;
Ser amado como amar;
Ser comprendido como comprender;
Porque dando es como recibimos;
Perdonando es como Tú nos perdonas;
y muriendo en Ti, es como nacemos a la vida eterna.

San Francisco de Asís

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