lunes, octubre 29, 2007

Las imágenes que vemos en pantallas, monitores, espejos, fotografías sólo reflejan la superficie de los seres y los objetos, e, inconscientemente, las calificamos. Esa obvia superficialidad se torna particularmente peligrosa si basamos nuestra vida en esas apariencias porque puede pasarnos que un día, sin saber, nos topemos con alguien que cuando nos mire nos absorba por los ojos y ya no podamos regresar, condenándonos a la desaparición.