lunes, octubre 15, 2007

"Una escuela de pececillos plateados que nadaba cerca de la línea de playa le pasó un par de veces por encima de la cabeza rizando su pequeño mechón... Ven a jugar con nosotros –le invitaron. Y, con algo de pereza pero con la certeza de la señal re-conocida, sacudió su pie y se entregó a la corriente con la esperanza secreta de re-descubrir la aventura de encontrar-se en el otro". Sobre Kocol.

2 comentarios:

Consuelo dijo...

reencontrarse en el otro?

Hay Kocol,me haría falta un café con Usted ;(

Kocol dijo...

Con algo para mojar, eso sí...

El otro siempre sirve de espejo, de proyección; en él podemos ver nuestras debilidades y fortalezas y re-conocernos a través de sus respuestas y actitudes. Siempre hay un par de ojos dispuestos a mostrarnos quiénes somos y qué queremos realmente y siempre hay unos que nos dejan ser como realmente somos, sin máscaras ni complacencias.
No se me "achicopale" que usted es una de las que disfruta a esos tantos otros y vive a plenitud. No hay otro camino más fiel a nuestra esencia. Nos tomamos ese café y seguimos el camino; yo estaré cerca, puede que también necesite algo calentito.