domingo, marzo 30, 2008

Primero los niños, después los niños y luego... ¡los niños!


Porque todos debemos repudiar la frase "Murieron sólo cuatro y no seis"
que intentó minimizar la gravedad de la muerte
de seis recién nacidos en una noche
en la Maternidad Concepción Palacios, de Venezuela...

2 comentarios:

voces dijo...

Y es que parece que la indolencia se va apoderando cada vez más de la parte espiritual. Lamentablemente Kocol, el ser humano se ha acostumbrado a pasar las miradas de soslayo sin detenerse en el sufrimiento de los seres, para no comprometerse a lanzar la voz de la indignación.
Se hace difícil encontrarse con una mirada conmovida ante la necesidad del otro. Debemos cuidarnos, observarnos profundamente para no caer en la costumbre de acostumbrarnos a ser indolentes, porque hasta en un detalle se nos puede escapar un rostro sin mirada.
Lo que nunca se escapa es la indignación que siente el Ojo del Universo cuando se topa con posturas indolentes,
. . . ante ese Ojo nadie puede esconderse.
Bienvenida tu presencia Kocol llena de sensibilidad.

Kocol dijo...

Creo que no siempre medimos el peso que tienen las palabras... lo lúdico del lenguaje puede, en cualquier momento, convertirse en daga mortal. Estamos rodeados de frases soeces que se esgrimen desde el poder como irrefutables pruebas de superioridad. La paciencia es una virtud pero la vida lo es aún más. ¡Allí no hay negociación posible!