miércoles, julio 04, 2007

A las palabras no siempre se las lleva el viento, a veces se fijan, se anclan, se rebelan y, cansadas de ser utilizadas como armas para descalificar y herir al otro, comienzan a solidificar estructuras sobre las cuales emergen nuevos discursos, nuevas acciones, nuevos panoramas y nuevas esperanzas.

4 comentarios:

Valdez dijo...

De hecho, a veces crecen y se hacen autónomas; por sí solas logran cosas maravillosas, nos roban el aliento, justifican acciones. Lo que definitivamente no queremos permitir es que se vuelvan en nuestra contra. Hablando de creer, es hora de empezar a creer en la palabra.

Kocol dijo...

Hay que aprender a construir en todo momento y a usarlas para exponer todo lo maravilloso que nos rodea; sí, creer, fe, confianza... es una actitud de-vida.

Marisela dijo...

Bien lo dice la sabiduría popular: las palabras son mágicas... ¡Eso hay que creelo a cualquier costo!

Y al que no crea, al que rechifle y niegue el poema que existe en todos los nombres, le digo lo que me decía mi abuelita: "Cuida bien lo que hablas, porque así como lo dices, así será".

Kocol dijo...

Sí, creo en la magia, en lo divino y, por sobre todo, en el "cuidado con lo que pides porque puede que se te cumpla"...