viernes, octubre 19, 2007

Los límites son barreras concretas que creamos en nuestro camino; muchas veces son espejismos a los que les permitimos sabotear nuestra felicidad, nuestro crecimiento y nuestra evolución. Casi siempre basta con abrir los ojos, mirar desde la acera del frente nuestro comportamiento y escuchar lo que dicen esos otros que sabemos que nos aman. Tendemos a ser nuestros peores críticos y podemos ser implacables con nuestro accionar. Relajarse, fluir, ser espontáneos y actuar son, generalmente, las respuestas que hacen desaparecer las ataduras que nos impiden ver más allá de lo evidente.

2 comentarios:

Consuelo dijo...

Hoy lo decia soy tan dura conmigo misma...tan pero tan dura..

Aun no pongo en practica eso de tratarme como a una niña¡

Como me gusta venir para aca, siempre encuentro letras a modo de respuestas.. jeje locuras mias...
Un beso cariñoso niña ...

Kocol dijo...

¡¡¡Pero si te ríes tanto!!! Creo que, al final, no te crees mucho el cuento, pero vas bien... Beso pa vos y gracias infinitas por compartir conmigo, con nosotros, con todos.